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Corproa: “Atacama vive un dinamismo minero y energético innegable”

Juan José Ronsecco detalla las condiciones necesarias para materializar el portafolio de inversiones y fortalecer el desarrollo regional.

Una serie de oportunidades y desafíos identifica Juan José Ronsecco, presidente de Corproa, ante el escenario económico que atraviesa la Región de Atacama.

En conversación con MINERÍA CHILENA, el líder gremial aborda las acciones necesarias para impulsar la actividad productiva y potenciar las capacidades del territorio.

¿Cuáles son los factores que explican el atractivo de Atacama como destino de inversiones mineras y energéticas?

Atacama vive un dinamismo minero y energético innegable, que la posiciona como un pilar estratégico de la economía nacional. Sobre los factores que explican su gran atractivo como destino de inversiones, es necesario destacar, en primer lugar, su inigualable riqueza geológica y el enorme potencial de exploración que la caracteriza. Esta zona es considerada el epicentro de la minería emergente, albergando una gran cantidad de iniciativas de exploración en minerales clave para la transición energética mundial como el cobre, el oro, el hierro y el litio. Esta base mineral atrae tanto a grandes operadores globales como a empresas junior nacionales y extranjeras que buscan oportunidades de nuevos negocios.

Esto se traduce en una de las mayores carteras de inversión del país —US$19.990 millones a 2036—, ubicando a la región en el segundo lugar nacional. No obstante, este atractivo no se limita a la extracción tradicional. Atacama ha mostrado una notable diversificación hacia el sector de las energías renovables. Esto demuestra que las condiciones naturales de la región no sólo atraen capitales para la producción minera, sino también para desarrollar la infraestructura limpia que sostendrá la descarbonización de la industria.

Un factor diferenciador es la ubicación geográfica de la región y su proyección como un Hub de servicios y logística internacional. Atacama se perfila como un proveedor natural de insumos para los grandes yacimientos cordilleranos transfronterizos, como el Distrito Vicuña. A esto se suma el impulso del Corredor Bioceánico Vial y el uso de los pasos fronterizos San Francisco y Pircas Negras, iniciativas que abren una vía expedita al océano Pacífico para el Centro-Noroeste Argentino que podrían transformar a la región en un polo de servicios técnicos de estándar global.

Finalmente, el ecosistema regional ofrece un entorno que se está preparando para canalizar estos capitales. La región cuenta con décadas de experiencia en minería de alta montaña, capital humano capacitándose y un tejido de proveedores industriales en constante fortalecimiento, mediante instancias asociativas como el Cluster Minero de Atacama y la articulación entre las instituciones educativas con la Industria.

¿Cómo se prepara Atacama para materializar su portafolio de inversiones durante los próximos años?

El primer gran pilar de preparación es el fortalecimiento del encadenamiento productivo local a través del Cluster Minero de Atacama. Esta articulación, que reúne a 17 compañías mineras al alero de Corproa, busca estandarizar procesos, nivelar exigencias y capacitar a las pequeñas y medianas empresas regionales para fortalecer sus capacidades frente a los requisitos de la Industria. El objetivo central es que los proveedores locales puedan competir de igual a igual en licitaciones nacionales e internacionales y capturar directamente el valor económico que generarán las nuevas operaciones.

En segundo lugar, se está abordando de manera directa la demanda de capital humano calificado. Mediante la Mesa de Instituciones de Educación Superior —donde convergen la Universidad de Atacama, Inacap, Santo Tomás, Iplacex y el CFT Estatal—, se están alineando los planes de estudio y la oferta formativa técnica con los requerimientos reales de la minería atacameña. Esto busca asegurar que la mano de obra sea prioritariamente local, abriendo oportunidades reales para los jóvenes de la región.

Asimismo, nos estamos preparando para convertir a Atacama en un Hub logístico y transfronterizo de servicios de nivel internacional. Aprovechando la proximidad a los desarrollos en la alta cordillera, como el Distrito Vicuña, y consolidando la integración con Argentina a través del Corredor Bioceánico Vial y los pasos San Francisco y Pircas Negras, Atacama proyecta su red industrial para abastecer la demanda operativa a ambos lados de la cordillera.

Finalmente, existe una profunda conciencia de que el desarrollo industrial requiere condiciones de habitabilidad e infraestructura urbana. A través de alianzas público-privadas, estamos abordando los cuellos de botella en la oferta de viviendas, la conectividad aérea interregional, el fortalecimiento de la salud y educación pública y la disponibilidad de infraestructura habilitante.

¿Qué se requiere para reducir los plazos de tramitación y materialización de los proyectos?

Para destrabar el potencial de desarrollo de Chile y dinamizar sectores estratégicos, como la minería pero también la desalación, es indispensable seguir abordando con decisión el fenómeno de la permisología. Reducir los plazos de tramitación inyectando certezas técnicas, previsibilidad y modernización a los servicios del Estado. Requerimos avanzar con urgencia, reduciendo la burocracia, eliminando duplicidades administrativas y fijando plazos perentorios que se cumplan. Dar certeza jurídica e incentivar la inversión responsable es el único camino para transformar nuestra riqueza mineral y energética en desarrollo sostenible para la ciudadanía. Afortunadamente, vemos que ese camino se está recorriendo por las autoridades actuales y esperamos que se incrementen los esfuerzos en ese sentido.

A nivel regional, Atacama enfrenta un desafío particular que exige una gestión territorial descentralizada, ágil y coordinada. Resulta clave fortalecer las capacidades resolutivas y la dotación técnica de los servicios públicos regionales para evitar cuellos de botella en la revisión de expedientes complejos. Necesitamos consolidar mesas de trabajo técnico e instancias institucionales eficaces entre el sector público y privado, garantizando una trazabilidad transparente de cada iniciativa desde las etapas tempranas, todo ello acompañado de un diálogo territorial temprano con las comunidades.

Finalmente, reducir los tiempos de materialización de una cartera de inversiones o de un gran proyecto pasa por generar una visión compartida de futuro, donde la inversión sea entendida como el motor del progreso local. En Corproa reiteramos que la certidumbre, el fomento a la innovación y la confianza mutua son pilares fundamentales para concretar la cartera de inversiones en nuestra región y el país.

Lea la entrevista completa en MINERÍA CHILENA.


Fuente: MCH

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