Alexandra Ames, gerente general de Actionable Method Institute, afirmó que la inteligencia artificial puede procesar información de redes sociales y actores locales para generar alertas preventivas que permitan a las mineras actuar antes de que un conflicto escale.
La inteligencia artificial se posiciona como una herramienta estratégica para que las empresas mineras identifiquen señales tempranas de conflictividad social y adopten medidas preventivas antes de que una situación escale. Así lo afirmó Alexandra Ames, gerente general de Actionable Method Institute, durante su participación en el evento “Gobernanza Territorial Inteligente (GTI)”, organizado por el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP) en octubre de 2026.
Según explicó Ames, la tecnología actual permite procesar grandes volúmenes de información vinculada con lo que ocurre en los territorios donde operan las faenas mineras. La IA puede monitorear información difundida en redes sociales por organizaciones de base, juntas de agua, comités de defensa y dirigentes locales, actores clave en la dinámica territorial.
Sistemas de alerta temprana basados en IA
La información recolectada puede ser procesada rápidamente para identificar tendencias, generar indicadores o “semáforos” de alerta e incluso enviar notificaciones automáticas al celular o correo electrónico de los responsables de gestión social de una compañía. De esta manera, los equipos de relacionamiento territorial pueden conocer con mayor rapidez qué está ocurriendo alrededor de una operación minera y actuar oportunamente antes de que una controversia se transforme en un conflicto de mayor dimensión.
“Hoy en día tenemos a la inteligencia artificial como nuestro principal aliado para prevenir conflictos sociales y crear sistemas de alerta temprana”, señaló Ames durante su intervención.
La capacidad humana sigue siendo fundamental
Sin embargo, la especialista aclaró que la IA no reemplaza el análisis humano en la interpretación de datos y construcción de indicadores. Uno de los principales desafíos, explicó, es definir correctamente los indicadores que alimentarán los sistemas de alerta temprana, considerando las características particulares de cada territorio minero.
“La IA no va a reemplazar la capacidad humana de interpretar esos datos y, particularmente, de construir los indicadores más adecuados que van a alimentar estos sistemas de alerta temprana”, indicó Ames.
Diálogo permanente como estrategia complementaria
Ames enfatizó que prevenir conflictos no depende únicamente de herramientas tecnológicas, sino también de la capacidad de las empresas para construir relaciones de confianza de manera permanente. Señaló que uno de los errores más frecuentes tanto de compañías como del Estado es recurrir al diálogo únicamente cuando surge una crisis o cuando se requiere la aprobación de algún proyecto.
“El diálogo debe ser un esfuerzo permanente para generar un espacio no solo de confianza, sino de articulación de actores para apuntar al desarrollo territorial”, afirmó. Asimismo, indicó que las empresas deben identificar anticipadamente a sus principales stakeholders y mantener espacios de relacionamiento constantes, incluso durante periodos sin conflictos.
Responsabilidad integral de toda la organización
La especialista también advirtió que la construcción de confianza con las comunidades no debe recaer exclusivamente en las áreas de gestión social. Operaciones, logística, medio ambiente y las demás áreas de una compañía deben actuar de manera coherente con la estrategia de relacionamiento territorial.
“Las relaciones de confianza las tiene que construir toda la empresa, todas las áreas”, enfatizó Ames, recalcando que la falta de coherencia entre departamentos puede generar que las comunidades confíen en determinados representantes pero no necesariamente en la organización como conjunto.
Finalmente, Ames reconoció que las empresas mineras han avanzado durante los últimos años en reconocer la importancia de la gestión social y su papel como actores capaces de contribuir al desarrollo de los territorios, posicionándose como protagonistas en la construcción de relaciones más resilientes y sostenibles con sus comunidades de influencia.



