Wyser reporta que candidatos desisten de ofertas laborales en minería al enterarse de exámenes preocupacionales. El fenómeno se concentra en cargos de entrada y responsabilidad media, especialmente en el norte.
La minería chilena enfrenta un nuevo obstáculo en su lucha por captar talento. A las brechas de capital humano que ya caracterizan al sector se suma ahora un factor que genera abandonos masivos en procesos de selección: los exámenes preocupacionales de detección de drogas.
Wyser, empresa de headhunting especializada en perfiles de industria energética y minera perteneciente a Gi Group Holding, ha documentado esta situación de manera recurrente en sus procesos de reclutamiento en el norte del país. Según reportes de sus clientes, alrededor del 70% de los candidatos no avanza a la oferta por resultados en pruebas de drogas.
Francia Carlsson, Head of Energy de Wyser, explica que el fenómeno comienza incluso antes de que se realice el examen. “Candidatos que ya han superado las primeras entrevistas, cumplen con los requisitos técnicos, aceptan las condiciones salariales y se ajustan a la ubicación, cambian su decisión al enterarse que deberán someterse a un test de drogas”, señala Carlsson.
Las respuestas varían. Algunos argumentan que el cargo ya no cumple con sus expectativas; otros mencionan que fueron retenidos en su actual empleo o prefieren consultar la decisión con sus familias. En casos más extremos, directamente no se presentan a la evaluación.
Concentración en cargos de responsabilidad media y baja
La problemática se observa principalmente en posiciones de entrada y responsabilidad media y baja, tanto en grandes mineras como en empresas EPC y proveedores del sector. El impacto es especialmente crítico en cargos que requieren presencia en terreno y están expuestos a riesgos operacionales.
Entre las sustancias detectadas con mayor frecuencia están los cannabinoides. Wyser ha registrado casos en los que, a pesar de coordinar el examen con una semana de anticipación, candidatos no logran cumplir con los requisitos de abstinencia exigidos por las empresas.
“Es una situación común. Incluso candidatos calificados que cumplen expectativas salariales y técnicas desisten cuando son informados de las pruebas”, comenta Carlsson. Para el sector, esto ocurre en un momento particularmente crítico.
Contexto de demanda laboral histórica
La industria minera alcanzó en 2025 un promedio de 305 mil empleos directos, el nivel más alto registrado en al menos 15 años, según el Reporte Anual 2025 del Consejo Minero. Sin embargo, la demanda continuará siendo presión.
El Estudio de Fuerza Laboral de la Gran Minería Chilena 2025–2034, desarrollado por la Alianza CCM–Eleva, proyecta una demanda acumulada cercana a 37 mil nuevos trabajadores hacia 2034, impulsada por recambio generacional y desarrollo de nuevos proyectos.
En ese escenario, las dificultades adicionales para concretar contrataciones adquieren especial relevancia en posiciones donde ya existe escasez crítica de candidatos disponibles.
Diferenciación sectorial: minería versus energía
Carlsson establece una distinción importante entre ambos sectores. “En energía es un fenómeno aislado, pero en minería sí constituye un desafío real. Se concentra en la zona norte, donde la escasez de talento se combina directamente con las dificultades de contratación generadas por los exámenes”, precisa.
Seguridad y riesgos operacionales
En Chile, los exámenes de alcohol y drogas integran las evaluaciones preocupacionales para funciones de riesgo, incluidas labores mineras y operación de maquinaria pesada. Los centros de salud ocupacional actualmente detectan THC, cocaína, anfetaminas y otras sustancias.
“Esto afecta directamente a roles expuestos a terreno y riesgos operacionales, generando un impacto significativo en la capacidad de cubrir posiciones críticas”, concluye Carlsson, subrayando la tensión que existe entre la necesidad de garantizar seguridad en operaciones mineras y la dificultad de completar procesos de selección en un mercado laboral cada vez más competitivo.
