Un informe de EY-Parthenon para la AME estimó que fortalecer los créditos fiscales y las acciones de flujo continuo aceleraría hasta cinco nuevos yacimientos en ese país.
Fortalecer los incentivos fiscales dirigidos a la prospección geológica temprana genera un impacto multiplicador sobre la economía, capaz de acelerar el desarrollo de proyectos y apalancar el suministro global de minerales críticos. Así lo determinó el estudio de impacto económico elaborado por EY-Parthenon para la Association for Mineral Exploration (AME) de Canadá, en el que se evaluaron los efectos macroeconómicos de instrumentos clave como los Gastos de Exploración Canadienses (CEE), el mecanismo de acciones flow-through (FTS) y el Crédito Tributario por Exploración Mineral (METC).
El informe técnico concluye que, bajo un escenario de políticas públicas e incentivos reforzados frente a la alta demanda de minerales para la transición energética, el gasto en exploración podría incrementarse en hasta 1.600 millones de dólares anuales. Esta mayor disponibilidad de capital de riesgo para etapas tempranas (grassroots) y avanzadas permitiría acelerar la construcción y entrada en operación de 3 a 5 nuevas minas en un horizonte de 18 a 23 años, generando entre 12.900 y 21.400 millones de dólares canadienses adicionales en PIB.
Retorno fiscal: 5 dólares en PIB por cada dólar en incentivos
El análisis de EY desestima que las franquicias tributarias a la exploración representen un costo fiscal no recuperable. Según las estimaciones del modelo, ampliar los beneficios impositivos implicaría un costo de oportunidad fiscal estimado en 6.600 millones de dólares en ingresos tributarios no percibidos durante 10 años (unos 660 millones de dólares anuales). Sin embargo, la mayor actividad económica, empleo y encadenamiento productivo devuelve 5 dólares en PIB por cada dólar invertido en incentivos fiscales.
Paralelamente, durante el ciclo de vida de la exploración (2026-2035), el aumento del gasto directo generaría entre 5.200 y 12.200 millones de dólares adicionales en PIB y respaldaría la creación de entre 14.000 y 34.000 empleos equivalentes a tiempo completo (FTE).
Por el contrario, el reporte advierte sobre los riesgos de revertir estos mecanismos de fomento. En un escenario contractivo —marcado por la eliminación de las acciones de flujo continuo y la caducidad del METC—, hasta ocho proyectos mineros quedarían paralizados o retrasados, poniendo en riesgo más de 34.000 millones de dólares en PIB futuro y suprimiendo cerca de 131.000 puestos de trabajo directos e indirectos a lo largo de su vida útil.
Radiografía al pipeline de proyectos
El diagnóstico adquiere relevancia global en momentos en que distritos mineros de todo el mundo debaten la agilización de permisos y reformas al amparo de concesiones. Actualmente, Canadá cuenta con 2.761 proyectos de exploración activos, de los cuales el 74% (2.052 faenas) se encuentra en etapas tempranas (grassroots y prospección inicial), caracterizadas por alta incertidumbre geológica y dificultades de acceso al financiamiento comercial.
“La exploración mineral es una industria intrínsecamente intensiva en capital y de alto riesgo, marcada por largos plazos de desarrollo y significativa incertidumbre geológica”, destaca el informe de EY. El estudio subraya que contar con incentivos tributarios estables no solo mejora la competitividad frente a otras jurisdicciones, sino que actúa como el puente indispensable para transformar descubrimientos geológicos en operaciones mineras consolidadas.



