El Banco Central dio a conocer el Informe de Política Monetaria (IPoM), correspondiente a diciembre 2025, en el que se destaca por ejemplo el desempeño de la formación bruta de capital fijo (FBCF), especialmente en maquinaria y equipos.
Es así como en el tercer trimestre, este componente volvió a crecer por encima de lo previsto y las cifras de importaciones de bienes de capital de octubre y noviembre confirman que su dinamismo se ha mantenido. Los proyectos mineros y energéticos continúan siendo el principal impulso en la expansión del componente de maquinaria y equipos. La inversión en construcción y obras sigue rezagada.
En el marco del reporte, la institución abordó las perspectivas para el precio del cobre, resaltándose el hecho que, en los últimos meses, la cotización del metal rojo en la Bolsa de Metales de Londres ha aumentado de manera significativa, alcanzando un máximo histórico nominal superior a los US$5 por libra (15% por sobre lo registrado al cierre estadístico del IPoM del anterior). Estos valores se ubican, además, por encima del supuesto de US$4,3 utilizado como precio de convergencia hacia el final del horizonte de proyección en IPoM previos.
Respecto a las razones detrás de este comportamiento, el informe del Banco Central consigna que el escenario actual del mercado del cobre se caracteriza por una fuerte demanda, en un contexto de oferta restringida y que, en lo reciente, ha sido afectada por sucesivas disrupciones. Por el lado de la demanda, destacan la consolidación y el fortalecimiento de factores geopolíticos y tecnológicos. El aumento de las tensiones geopolíticas ha llevado a varios países a expandir sus planes de gasto en defensa y de protección de minerales estratégicos. Además, diversas autoridades internacionales han destacado la importancia crítica del mineral para la “seguridad nacional”, lo que refuerza su importancia geopolítica más allá de su uso en la fabricación de armamento.
El rápido crecimiento de la industria de la Inteligencia Artificial (IA) es otro factor que está impulsando la demanda por cobre. Estimaciones conservadoras dan cuenta de que la construcción de centros de datos para IA requerirá cada año entre 300 mil y 500 mil toneladas adicionales de cobre hasta 2030, lo que equivale a cerca del 2% de la demanda mundial anual. A esta demanda directa se suma el consumo indirecto asociado a la expansión y renovación de la infraestructura eléctrica necesaria para sostener el avance de la IA. Se agregan, además, el mayor apetito por riesgo en los mercados financieros —también vinculado al auge de la IA—, y las perspectivas de política monetaria más laxa en Estados Unidos, que tienden a aumentar el precio de las materias primas.
Por el lado de la oferta, destacan varios accidentes y recortes a las perspectivas de producción en minas relevantes para la oferta global. Además, se prevé que sus efectos se extiendan durante 2026 y 2027. Esta situación se refleja en el aumento de las primas de venta —sobre precio que pagan los compradores para asegurar el abastecimiento— de hasta US$335-350 por tonelada en algunos casos, equivalente a cerca de US$0,15 por libra. Asimismo, se aprecia en los cargos de tratamiento y refinación, que han alcanzado mínimos históricos debido a la mayor capacidad ociosa ante la menor extracción de mineral.
Perspectivas
El escenario central de este IPoM considera que en 2027 el precio promedio del cobre se ubicaría en torno a US$4,6 la libra (US$4,3 en el IPoM previo). Esta revisión supone que algunos de los factores que impulsaron su aumento en los últimos meses tendrán un carácter persistente, en particular las presiones de demanda tradicional, la asociada a factores geopolíticos, y de transición energética e IA. En cambio, se estima que las restricciones de oferta más recientes se irán resolviendo gradualmente y que los factores financieros también disminuirán.
Desde el Banco Central destacaron que las principales contrapartes del mercado, que emplean metodologías estructurales para analizar el mercado del cobre, han corregido sus proyecciones en magnitudes similares.
Además de advertir que el impacto de estos mayores precios del cobre en la economía chilena podría diferir de lo observado en situaciones previas, debido a que los shocks de oferta y los geopolíticos la afectan de forma diferente que los de demanda.
Al respecto, se menciona que cuando el alza de precios se debe a una menor producción local, la actividad económica se contrae en lugar de expandirse, y los efectos sobre la entrada de divisas y el tipo de cambio son más limitados. En parte, esto es lo que ocurrió en el tercer trimestre de 2025 y que explicó la contracción de la actividad total en ese período.
Por su parte, los shocks geopolíticos provocan movimientos financieros globales similares a los de un risk-off, depreciando las monedas de las economías emergentes y aumentando sus costos de financiamiento. Esto compensa el efecto positivo del mayor precio del cobre sobre el tipo de cambio.
También se debe considerar que los costos de producción han aumentado significativamente en los últimos años, por lo que parte del ajuste en los precios internacionales actúa como compensación frente a esos mayores costos, reduciendo el impacto macroeconómico y fiscal del mayor precio.
Conclusiones
En el escenario central de este IPoM, se asume que algunos de los shocks recientes al precio del cobre serán persistentes y otros se disiparán, lo que lleva a aumentar las perspectivas desde US$4,3 a US$4,6 la libra para el promedio de 2027. Sin embargo, el impacto macroeconómico en Chile de este aumento podría ser menor al habitual, debido a las razones detrás del aumento del precio y a los mayores costos de producción.
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