Cochilco dio a conocer el «Informe del Mercado Internacional del Cobre«, correspondiente a la semana del 6 al 10 de abril de 2026.
En el reporte se consigna que el precio del cobre cerró la semana en US$5,74 por libra, con un alza de 4,2% respecto del jueves anterior (US$5,51/lb).
A su vez, el promedio anual se ubicó en US$5,80 por libra, 37,4% por sobre el promedio registrado a igual fecha de 2025.
En el documento se explica que el metal fue impulsado por un alivio transitorio del riesgo geopolítico, tras el anuncio de una pausa de dos semanas y la reapertura temporal del Estrecho de Ormuz, aunque posteriormente corrigió parte de esas ganancias ante dudas sobre la solidez del acuerdo.
En el plano macroeconómico, el principal factor que influyó fue la interacción entre energía, inflación y condiciones financieras. La tregua entre EE.UU. e Irán alivió parcialmente el precio del petróleo, pero el escenario inflacionario en Estados Unidos volvió a deteriorarse: la inflación subió a 3,3% interanual en marzo y el IPC avanzó 0,9% mensual, su mayor alza desde 2022, impulsado por energía.
Este contexto refuerza la expectativa de tasas de interés altas por más tiempo, sostiene al dólar y mantiene
elevada la sensibilidad del cobre frente a cambios en la percepción de riesgo. Sin embargo, persiste un fundamento de mercado que sigue otorgando soporte al precio: el déficit en el mercado de concentrados.
Por otra parte, la estrechez en la oferta de mineral, reflejada en cargos de tratamiento y refinación deprimidos, limita la expansión de la producción de cobre refinado y mantiene ajustada la disponibilidad física del metal. Así, pese a la volatilidad macrofinanciera de corto plazo, este factor continúa sosteniendo un sesgo alcista de
fondo.
Desde China, las señales fueron mixtas para el cobre. Se observó una caída en las importaciones netas de cobre refinado, en un contexto de precios elevados y mayor oferta doméstica, lo que reduce el impulso de la demanda importadora en el corto plazo. Asimismo, se moderaron las expectativas de nuevos estímulos monetarios, con el mercado inclinándose por una tasa de política más estable, suficiente para sostener la actividad, pero sin aportar un impulso adicional inmediato.
En síntesis, el comportamiento semanal del cobre estuvo determinado por cuatro elementos principales: la evolución del conflicto geopolítico y su efecto sobre el petróleo; un escenario macroeconómico en Estados Unidos menos favorable para recortes de tasas, lo que tiende a fortalecer al dólar; señales mixtas desde China en materia de demanda y política monetaria; y, en contraste, una estrechez persistente en el mercado de concentrados, que sigue entregando soporte estructural al precio del cobre y limita una corrección más profunda.
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