El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, planteó que la iniciativa en trámite busca mejorar las condiciones para nuevos proyectos mediante una menor carga corporativa, estabilidad tributaria de largo plazo y simplificación regulatoria.
El proyecto de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico contempla una reducción gradual del impuesto corporativo desde el actual 27% hasta 23%, junto con la restitución de mecanismos de invariabilidad tributaria para inversiones de largo plazo y medidas de simplificación regulatoria.
Así lo señaló el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, durante la jornada “Minería y Proyecto de Ley de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico”, instancia en la que abordó el impacto que la iniciativa podría tener sobre la competitividad y la ejecución de proyectos en minería y energía.
La propuesta se encuentra actualmente en tramitación legislativa y forma parte de la estrategia del Gobierno para acelerar inversión, reducir incertidumbre regulatoria y mejorar las condiciones para el desarrollo de proyectos de gran escala.
Impuesto corporativo bajaría gradualmente hasta 23%
Uno de los principales componentes del proyecto es la reducción de la tasa del impuesto corporativo.
De acuerdo con lo expuesto por Mas, la iniciativa plantea disminuirla gradualmente desde 27% a 23%, con el objetivo de mejorar la posición competitiva del país frente a otras jurisdicciones que buscan atraer capital para minería, energía e infraestructura.
“El proyecto establece una reducción gradual del impuesto corporativo desde el 27% actual hasta un 23%. Esta medida nos devuelve de golpe a la cancha de la competitividad internacional, alineándonos con los promedios de la OCDE y superando las condiciones de rivales directos en la región”, afirmó la autoridad.
Para el sector minero, donde las decisiones de inversión involucran horizontes de varias décadas y altos requerimientos de capital, la tasa tributaria es uno de los factores considerados junto con permisos, disponibilidad de infraestructura, costos energéticos, estabilidad regulatoria y calidad geológica de los proyectos.
Invariabilidad tributaria podría extenderse por 15 o 20 años
El segundo eje destacado por el biministro corresponde al retorno de mecanismos de estabilidad tributaria para grandes inversiones.
Según explicó, las condiciones impositivas vigentes al momento de iniciar un proyecto podrían mantenerse por períodos de hasta 15 o 20 años, dependiendo del tamaño y características de la inversión.
“Garantizaremos que las condiciones impositivas pactadas al momento de iniciar la inversión se mantendrán inalterables por plazos de hasta 15 o 20 años, dependiendo de la magnitud del proyecto. Chile debe volver a ser competitivo en materia tributaria si quiere atraer inversión minera”, sostuvo Mas.
La medida apunta a reducir uno de los principales riesgos percibidos en proyectos intensivos en capital: que modificaciones futuras en las reglas tributarias alteren las condiciones económicas bajo las cuales fue tomada la decisión inicial de inversión.
Gobierno apunta a reducir tiempos regulatorios
La simplificación regulatoria y la reducción de tiempos de tramitación constituyen otro de los componentes planteados dentro de la iniciativa.
Mas señaló que el objetivo no es reducir los estándares de fiscalización ambiental, sino aumentar la capacidad del Estado para entregar respuestas dentro de plazos definidos y con fundamentos técnicos.
“Queremos un sistema donde la fiscalización ambiental sea implacable y de altísimo estándar técnico, pero donde las reglas sean claras y las respuestas del Estado se entreguen a tiempo”, indicó.
Agregó que una resolución negativa basada en razones técnicas forma parte del proceso de inversión, pero cuestionó los largos períodos de incertidumbre administrativa que pueden mantener proyectos paralizados durante años.
El debate sobre los tiempos de evaluación y permisos ha ganado relevancia en minería debido a la necesidad de materializar proyectos de expansión, reposición de capacidad y nuevos desarrollos capaces de sostener la producción futura.
Minería y energía aparecen como sectores prioritarios
Durante su intervención, el biministro llamó a avanzar en los proyectos que mantienen en cartera las industrias minera y energética.
La estrategia gubernamental busca aprovechar la disponibilidad de recursos minerales y renovables del país, pero vinculando esa ventaja con mejores condiciones para transformar proyectos en inversión efectiva.
“Chile posee una riqueza geológica, eólica, solar y minera inigualable, llamada a protagonizar la transición energética global. Es decir, tenemos todo para ser una potencia minera y energética. Solo debemos dar las herramientas para que la inversión y producción se desaten”, señaló.
El desafío para ambos sectores no se limita a la existencia de recursos. En minería, nuevas operaciones y expansiones requieren permisos, transmisión eléctrica, agua, infraestructura logística, capital y estabilidad regulatoria antes de llegar a producción. En energía, la incorporación de nueva generación también depende crecientemente de transmisión, almacenamiento, permisos y capacidad de conexión.
El mensaje central de la propuesta apunta a modificar el enfoque del Estado frente al desarrollo de proyectos. Mas planteó que la administración busca avanzar hacia un modelo donde el aparato público facilite la inversión sin reducir los estándares regulatorios.
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