Aunque hoy se vincula a la electromovilidad y el almacenamiento de energía, el litio también se utiliza en vidrios, cerámicas y lubricantes. Su incorporación en baterías lo posicionó además como un recurso clave para mejorar la eficiencia energética.
El litio es uno de los minerales que ha adquirido mayor relevancia en la transición energética, principalmente por su utilización en baterías recargables de ion-litio. Sin embargo, sus aplicaciones industriales son anteriores al auge de los vehículos eléctricos y abarcan sectores como la fabricación de vidrios y cerámicas, grasas lubricantes, tratamiento de aire y otras aplicaciones industriales.
Según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), las baterías representan actualmente el 87% de los usos finales del litio a nivel mundial. En comparación, las cerámicas y el vidrio concentran un 5%, las grasas lubricantes un 2% y el tratamiento de aire un 1%.
Los usos tradicionales del litio
Antes de convertirse en un mineral estratégico para la transición energética, el litio ya era utilizado en distintas aplicaciones industriales.
En la industria del vidrio y la cerámica, los compuestos de litio permiten modificar determinadas propiedades de los materiales y forman parte de procesos de fabricación especializados.
Otro uso tradicional corresponde a las grasas lubricantes, donde los compuestos de litio son empleados para producir lubricantes capaces de funcionar en distintas condiciones de temperatura y operación.
El mineral también tiene aplicaciones en tratamiento de aire y en otros procesos industriales, aunque actualmente estos usos representan una fracción mucho menor del consumo global frente a las baterías.
El salto hacia las baterías
La principal transformación en el uso del litio llegó con el desarrollo y expansión de las baterías de ion-litio. Su combinación de densidad energética, rendimiento y capacidad de recarga permitió su incorporación masiva en dispositivos electrónicos, vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento.
La Agencia Internacional de Energía (IEA) señala que las baterías de ion-litio se han consolidado gracias a mejoras en su desempeño y a una importante reducción de sus costos. Desde 2010, sus precios han disminuido alrededor de un 90%, mientras que sus mayores densidades energéticas han permitido fabricar baterías más compactas y livianas.
Su utilización se extiende desde teléfonos celulares y computadores portátiles hasta vehículos eléctricos, además de sistemas estacionarios destinados a almacenar electricidad.
Eficiencia energética
Uno de los usos que ha cobrado mayor relevancia es el almacenamiento de energía. Las baterías permiten guardar electricidad generada en determinados momentos para utilizarla posteriormente, una función especialmente importante en sistemas con una alta participación de energía solar y eólica.
Esto tiene una relación directa con la eficiencia y flexibilidad del sistema eléctrico, ya que el almacenamiento permite desplazar energía hacia períodos de mayor demanda, entregar servicios de apoyo a la red y facilitar una mayor integración de fuentes renovables variables.
La tendencia también se refleja en el crecimiento del almacenamiento a nivel mundial. Durante 2025 se incorporaron 108 GW de nueva capacidad de almacenamiento mediante baterías, un 40% más que el año anterior, según la IEA. Cerca del 80% de las nuevas instalaciones correspondió a proyectos de escala de red.
Respecto a lo mencionado, el litio está asociado a almacenar energía y también a hacer más flexible el sistema eléctrico, permitiendo aprovechar de mejor manera la generación renovable y reducir parte de las restricciones asociadas a la variabilidad de fuentes como el sol y el viento.
Electromovilidad y nuevos usos
El otro gran mercado corresponde a la electromovilidad. Las baterías de ion-litio son actualmente la tecnología dominante en los vehículos eléctricos y permiten almacenar la energía necesaria para su funcionamiento.
La evolución tecnológica también apunta a mejorar su desempeño. La IEA indica que, durante la última década, la densidad energética promedio de los paquetes de baterías de vehículos eléctricos aumentó alrededor de 60%, mientras sus precios disminuyeron aproximadamente 75%.
De esta manera, el litio pasó de ser un insumo utilizado en aplicaciones industriales específicas a convertirse en un componente fundamental de tecnologías vinculadas con electromovilidad, almacenamiento energético y sistemas eléctricos más eficientes y flexibles.
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