La Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) informó que se encuentra disponible el catastro de empresas exploradoras en Chile, actualizado al año 2025.

El análisis muestra que, pese a un contexto internacional donde las inversiones avanzan con mayor cautela y foco en proyectos con mejores fundamentos, Chile sigue despertando un fuerte interés por invertir, especialmente en minería del cobre, un insumo clave para la transición energética.

América Latina concentró más de una cuarta parte del presupuesto mundial de exploración en 2025.

A nivel nacional, la actividad en Chile se concentra principalmente en las regiones del norte, lo que refleja la existencia de distritos mineros consolidados, una infraestructura que facilita el desarrollo de proyectos y una geología especialmente favorable.

En el reporte se releva el hecho que, estos factores, junto con esfuerzos orientados a fortalecer la certeza regulatoria, promover una inversión responsable y destrabar proyectos, resultan clave para sostener un pipeline de largo plazo, dinamizar economías regionales, generar empleo de calidad y asegurar que Chile mantenga su liderazgo minero, aportando crecimiento, encadenamientos productivos y una base sólida para el desarrollo sostenible del país.

Principales datos 

En 2025, el presupuesto mundial de exploración minera alcanzó US$12.401 millones, con una leve disminución de 0,6% respecto de 2024. Con ello, el gasto se ha mantenido estable desde 2022, reflejando disciplina de capital, mayor
selectividad de portafolios y un costo de financiamiento aún exigente. Por destinos, América Latina concentró la mayor participación (26,5% del total), seguida por Canadá (18,7% ) y Australia (15,0% ); en conjunto, estas regiones capturaron más del 60% del gasto global, consolidando su relevancia por dotación geológica, infraestructura minera y profundidad de ecosistemas de servicios.

La asignación por etapa confirma una preferencia por menor riesgo. La exploración en mina fue el único segmento al alza (+13,3%), elevando su participación a 45,3%, mientras que la exploración inicial y la exploración avanzada/factibilidad retrocedieron (–7,8% y –11,0% ).

En paralelo, aumentó la concentración por tipo de actor: las major elevaron su participación a 53,4% (+8,7% ), mientras las junior redujeron su gasto (–13,4% ), coherente con un acceso a capital más restrictivo. Estratégicamente, este mix favorece la reposición de corto plazo, pero podría limitar la creación de opciones de largo plazo y el descubrimiento de nuevos distritos, incrementando el riesgo de una brecha futura de proyectos.

En cobre, el presupuesto global ascendió a US$3.266 millones (+2,0% ), equivalente a 26% del total. América Latina capturó 43% de ese gasto y completó un cuarto año de expansión, aunque aún por debajo del máximo de 2012 . El mensaje de fondo es consistente : el cobre se consolida como metal ancla por la electrificación y la transición energética, pero el ciclo actual privilegia brownfield y operadores consolidados. Para sostener un pipeline saludable, se vuelve crítico reequilibrar incentivos hacia exploración temprana (coinversión y riesgo compartido), acelerar la maduración de proyectos mediante permisos más predecibles y elevar la productividad exploratoria.

Realidad nacional

En 2025, el presupuesto de exploración en Chile alcanzó US$874,7 millones, aumentando US$80,7 millones respecto de 2024 .

La asignación se mantiene fuertemente concentrada en cobre (US$669,6 millones; 76% ), mientras oro (US$135,9 millones) y litio (US$49,0 millones) completan el núcleo del gasto, con litio destacando por su fuerte expansión relativa.

Desde la perspectiva estratégica del pipeline, el crecimiento es más equilibrado que en ciclos previos: la exploración en mina representa 51,4% (US$449,3 millones), pero también aumentan la exploración inicial (US$206,5 millones) y la
avanzada/factibilidad (US$218,9 millones). Esto es positivo porque combina reposición de corto plazo con construcción de opciones futuras; el desafío es convertir mayor gasto en descubrimientos y proyectos desarrollables, evitando una dependencia excesiva del brownfield.

Por otra parte, la estructura de financiamiento es un punto crítico: las grandes mineras aportan 78,9% del presupuesto, mientras las junior alcanzan 14,8% y las intermedias 2,7% . Si bien esto entrega resiliencia en el corto plazo, puede debilitar la exploración temprana y la diversificación de oportunidades si no se fortalecen condiciones para nuevos actores y capital de riesgo.

En el reporte se destaca que en ejecución, el portafolio considera 235 prospectos/proyectos, con 158 activos y 77 paralizados, lo que revela fricciones relevantes más allá del financiamiento. Territorialmente, la actividad se concentra en el norte (Atacama, Antofagasta y Coquimbo reúnen más del 80% de los prospectos activos), confirmando una lógica de clúster e infraestructura.

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Presupuesto de exploración en Chile sobrepasa los US$874 millones en 2025