Transelec, históricamente ligada a la transmisión eléctrica, se encuentra consolidando un nuevo eje de crecimiento en Chile: la infraestructura hídrica para la gran minería. Esto se demuestra en proyectos de gran escala que van desde el transporte de agua de mar no desalada hasta el desarrollo de plantas desalinizadoras, apuntando a asegurar suministro no continental en una de las zonas más áridas del país.
El movimiento se materializa en contratos asociados a operaciones estratégicas del cobre, donde el agua se ha convertido en una condición crítica para la continuidad operacional y la expansión productiva. «Construir una línea de Alta Tensión y un acueducto comparten múltiples desafíos: atraviesan grandes extensiones de territorio, son intensivos en capital y exigen disponibilidad y confiabilidad muy altas», explicó Olivia Heuts, VP de Negocios de Transelec.
Sistema de agua de mar para la expansión de Centinela
Uno de los hitos recientes es el acuerdo entre Antofagasta Minerals y un consorcio conformado por Transelec y Almar Water Solutions para desarrollar un sistema de transporte de agua de mar no desalada destinado a la operación minera Centinela, en la Región de Antofagasta.
Con una inversión aproximada de US$1.500 millones, el proyecto permitirá duplicar el suministro actual de agua de mar para apoyar la expansión de la faena, denominada Nueva Centinela.
La iniciativa contempla la adquisición, construcción y operación de una tubería existente de 144 km con capacidad de 1.194 litros por segundo (110.678 m³ diarios), además de una nueva tubería paralela, también de 144 km, con capacidad adicional de 650 litros por segundo (56.333 m³ diarios). El sistema llevará agua desde Michilla, donde se ubica el puerto de Centinela, hasta el yacimiento, sin recurrir a agua continental ni a procesos de desalación.
La operación y mantenimiento estará a cargo del consorcio Aguas Norte y Desarrollo (Nordes), integrado por Transelec y Almar Water Servicios Latam, con entrada en operación prevista para 2026 tras una construcción estimada en 20 meses.
Primera desalinizadora de Codelco para el Distrito Norte
En paralelo, Transelec participa en el desarrollo de la primera planta desalinizadora de Codelco a través de Aguas Horizonte, consorcio formado junto a Marubeni.
El proyecto se ubica a 14 kilómetros al sur de Tocopilla y abastecerá a las operaciones del Distrito Norte (Chuquicamata, Radomiro Tomic y Ministro Hales), combinando obras marítimas, una planta de ósmosis inversa y un ducto subterráneo de más de 160 kilómetros hacia la cordillera.
La desalinizadora considera una capacidad inicial de 840 litros por segundo, con potencial de expansión hasta 1.956 litros por segundo, además de una reducción superior al 50% en el uso de agua continental en las operaciones del distrito. El diseño incorpora captación de agua de mar a 700 metros de la costa y restitución de salmuera a 500 metros, con el objetivo de minimizar impactos ambientales. La iniciativa está en construcción y se espera que entre en operación durante el primer trimestre de 2026, con una vida útil estimada cercana a 30 años.
Desde la compañía enfatizaron que la complejidad no es sólo técnica, sino también regulatoria y social. Heuts precisó que los desafíos se ordenan en tres etapas: estructuración, construcción y operación de largo plazo. En el caso de Aguas Horizonte —puntualizó— han debido tramitar más de 400 permisos, reflejando el nivel de exigencia para viabilizar este tipo de obras. Ya en operación —agregó— el foco pasa por asegurar niveles de disponibilidad muy altos y una gestión rigurosa del mantenimiento y la protección de la infraestructura, incluyendo control químico para evitar corrosión y resguardar la durabilidad del sistema.
La continuidad del suministro aparece como un criterio central de diseño. «La confiabilidad se trabaja desde la ingeniería, con redundancias en bombeo y suministro eléctrico, y en operación con planes estrictos de reemplazo preventivo», sostuvo Heuts. A ello se suman estanques de almacenamiento distribuidos a lo largo de la ruta para otorgar autonomía ante contingencias, además de coordinación directa entre las empresas operadoras y los equipos de las mineras para responder de forma rápida ante eventos extremos o fallas.
En perspectiva, Transelec anticipa un escenario de mayor demanda por sistemas de impulsión de agua de mar y, en el mediano plazo, por proyectos multipropósito capaces de abastecer no sólo a una minera, sino también a consumo humano, agricultura e industria. Según Olivia Heuts, el potencial existe, pero aún falta madurez de mercado para alinear incentivos y hacer viables financiera y operativamente iniciativas integradas de gran escala.
Estos desafíos, aprendizajes y tendencias serán parte de la conversación sectorial en el Congreso Acades, que se realizará del 17 al 19 de marzo en la ciudad de Santiago, instancia donde se discutirán soluciones de seguridad hídrica, infraestructura crítica y modelos de inversión para sostener la competitividad productiva en un contexto de escasez creciente.
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Transelec amplía su presencia en minería con proyectos hídricos en Centinela y desaladora de Codelco
