La minera confía en recuperar producción durante el año
Antofagasta reafirmó sus objetivos de producción para 2026 a pesar de reportar una caída en su producción de cobre durante el primer trimestre del año, lo que refleja tanto los desafíos operativos del sector como la confianza de la compañía en una recuperación progresiva. La minera produjo aproximadamente 143.000 toneladas de cobre en los primeros tres meses del año, lo que representa una disminución cercana al 8% en comparación con el mismo periodo de 2025.
La compañía atribuyó esta caída principalmente a menores tasas de procesamiento y a la disminución en las leyes de mineral en dos de sus concentradores, factores que son comunes en la industria minera, especialmente en yacimientos maduros. Sin embargo, Antofagasta señaló que estos resultados están en línea con su plan de mina y no representan una desviación estructural en su desempeño operativo.
A pesar de este inicio más débil, la empresa mantiene su proyección anual de producción entre 650.000 y 700.000 toneladas de cobre, respaldada por expectativas de mejora en los próximos trimestres. En particular, se espera que la mina Los Pelambres juegue un rol clave en este repunte, con aumentos en las tasas de procesamiento y mejoras en las leyes del mineral a medida que avance el año.
Otro punto destacado del reporte es la reducción significativa en los costos. Antofagasta logró disminuir sus costos netos de producción en un 30%, alcanzando aproximadamente US$1,08 por libra, lo que refleja mejoras en eficiencia operativa y el impacto de subproductos. No obstante, la compañía advirtió que su estructura de costos sigue expuesta a variables como el precio del diésel, el ácido sulfúrico y el tipo de cambio.
En términos de ejecución, la minera indicó que sus principales proyectos se mantienen dentro de presupuesto y cronograma, lo que refuerza la confianza del mercado en su capacidad de crecimiento. Además, destacó que no ha enfrentado interrupciones en el suministro de energía, a pesar del contexto global de volatilidad en los precios energéticos.
Este desempeño refleja una tendencia más amplia en la industria del cobre, donde las empresas enfrentan desafíos estructurales como la caída en leyes de mineral y mayores costos, pero al mismo tiempo se benefician de una demanda creciente impulsada por la electrificación y la transición energética. En este contexto, la capacidad de mantener objetivos de producción a pesar de caídas temporales es vista como una señal positiva por parte de inversionistas y analistas.
Fuente: Latam Mining




