El gobierno de Rodrigo Paz desmantela el sistema estatal de comercio de oro para aumentar dólares en el sistema financiero, eliminando certificados del banco central y facilitando exportaciones privadas.
Bolivia está reformando radicalmente su régimen de comercio de oro. El gobierno del presidente Rodrigo Paz ha decidido desmantelar el sistema estatal de trading que controló el mercado durante tres años, buscando dinamizar la entrada de divisas a su sistema financiero y reducir la intervención estatal en la economía.
Bajo las nuevas reglas, los exportadores ya no requerirán certificados del banco central para enviar oro al exterior. Sin embargo, deberán depositar al menos 80% de los ingresos de exportación en el sistema bancario local. El Banco Central de Bolivia, bajo la dirección de David Espinoza, ha anunciado formalmente que suspenderá sus compras de oro, marcando un giro significativo respecto a la administración anterior.
Un cambio de política económica
Espinoza explicó a Bloomberg que las reformas ayudarán a la institución a fortalecer sus reservas internacionales mientras se retira como comprador. “El banco central ya no comprará oro. Estamos suspendiendo las compras de oro”, señaló el funcionario.
El portavoz del gobierno, José Luis Gálvez, enfatizó en un evento el miércoles que el objetivo es “aumentar los flujos de divisas hacia el sistema financiero doméstico, fortalecer la disponibilidad de dólares y mejorar la supervisión de las exportaciones de oro”.
La medida responde a una estrategia más amplia del gobierno de Paz, que busca revertir dos décadas de gobiernos socialistas en Bolivia. El nuevo sistema permitirá al ministerio de Finanzas recibir datos sobre exportaciones de oro del regulador SENARECOM y supervisar los depósitos bancarios correspondientes, con capacidad de ajustar en el futuro el porcentaje mínimo de depósitos requeridos.
Derrumbe de las exportaciones bajo el modelo anterior
El cambio es urgente. Bajo el sistema anterior —establecido en 2023 por el exmandatario Luis Arce— las exportaciones de oro se desplomaron drásticamente. El país exportó oro por $1.1 mil millones en 2023, una caída desde más de $3 mil millones en 2022, según datos oficiales.
El régimen anterior funcionaba así: el banco central compraba el oro producido localmente en bolivianos a tipos de cambio frecuentemente criticados como desfavorables, acumulaba reservas y luego autorizaba el resto para exportación. Posteriormente vendía el metal en dólares en momentos de escasez de divisas, usando parte de los ingresos para financiar subsidios de combustible.
La arquitectura creaba incentivos perversos. Mineros y exportadores, prefiriendo dólares en lugar de moneda local, frecuentemente canalizaban oro hacia contrabando. El economista Fernando Romero advierte que el nuevo sistema dependerá de la disposición de los exportadores a cumplir y de que los bancos no erijan obstáculos para acceder al valor total de los depósitos.
“Si el cumplimiento se vuelve costoso, lento o incierto, algunos operadores podrían reducir actividades o buscar canales informales en lugar de traer más divisas al sistema”, señaló Romero. Sin embargo, agregó que la trazabilidad y supervisión de exportaciones debería mejorar.
Cumplimiento de obligaciones y próximos pasos
El banco central ya completó las obligaciones de un compromiso anterior. Espinoza confirmó que la institución entregó los 6.6 toneladas de oro vendidas forward bajo el gobierno anterior, completando la obligación el 9 de octubre con la entrega final de 1.2 toneladas. Ese oro fue valuado en $872.5 millones, aunque el banco recibió solo $737.6 millones de las ventas forward.
Espinoza proyecta que el nuevo sistema incrementará los flujos de dólares desde el mercado de cambios. También destacó que el banco central compró $400 millones de prestamistas privados en julio y agosto, añadiendo que futuras compras de dólares serán facilitadas por los cambios en la regulación de oro, conduciendo a un “genuino incremento en las reservas”.
La reforma entró en vigencia el martes mediante decreto presidencial firmado por Paz y su gabinete, eliminando el requisito de certificados del banco central y desmontando el sistema que durante tres años controló efectivamente el comercio de oro en Bolivia.



