El país recicla solo el 36% de las latas de bebida, mientras Brasil supera el 95%. Una nueva hoja de ruta busca fortalecer la circularidad del aluminio mediante articulación público-privada.
Una lata de aluminio puede tener una vida mucho más larga de la que hoy suele alcanzar en Chile. Este material se recicla sin perder calidad y su recuperación ahorra cerca del 95% de la energía necesaria para producir aluminio primario. Sin embargo, el país recupera solo alrededor del 36% de las latas de bebida consumidas, una cifra que refleja una oportunidad significativa en la transición hacia una economía más circular.
La paradoja es económica y ambiental a la vez. Según información de La Ciudad Posible, el aluminio puede representar apenas entre el 2% y 6% del peso de una ruta de recolección, pero su valor comercial llega a cubrir casi la mitad de los costos operativos de los recicladores. Esto significa que aumentar la recuperación de latas no solo reduce residuos y emisiones, sino que también puede financiar sistemas de reciclaje más estables e inclusivos para gestores y comunidades de base.
La brecha regional como referente
La comparación con otros países latinoamericanos muestra el potencial de mejora. Brasil mantiene tasas de reciclaje superiores al 95%, mientras que Argentina y Paraguay alcanzan entre el 80% y 90%. Chile, con una recuperación cercana al 36%, tiene un margen considerable para crecer si logra conectar mejor los incentivos de la Ley REP, la infraestructura existente y el rol de actores territoriales ya presentes en el ecosistema del reciclaje.
Para avanzar en esta dirección, el 12 de junio se constituyó oficialmente la Mesa de Gobernanza Multisectorial para la construcción de la Hoja de Ruta para el Reciclaje de Aluminio en Chile 2027-2030. La iniciativa, coordinada por La Ciudad Posible y respaldada por Ball Corporation, reúne a actores públicos, privados, sistemas de gestión, valorizadores, recicladores de base y organizaciones especializadas en economía circular. Su propósito es diseñar un plan de acción que aumente la recuperación de aluminio, fortalezca la trazabilidad y genere información técnica para mejorar la implementación de la Ley REP.
Un esfuerzo compartido
Tamires Silvestre, directora de Sustentabilidad de Ball América del Sur, enfatiza que “cuando una lata de aluminio se recupera y recicla correctamente, no estamos hablando solo de residuos: estamos hablando de recursos que pueden volver al sistema productivo muchas veces”. Para la empresa, el avance del reciclaje requiere mirar la economía circular como un esfuerzo compartido donde confluyan separación correcta en origen, educación ambiental, puntos de acopio accesibles, seguridad para gestores, valorización justa del material y coordinación público-privada.
Silvestre agrega que “Chile cuenta con las capacidades y el potencial para avanzar significativamente en recuperación y reciclaje de aluminio. El desafío está en seguir fortaleciendo la articulación entre industria, ciudadanía, recicladores y organizaciones” para aumentar las tasas de recuperación. El reciclaje efectivo, subraya, comienza mucho antes de llegar a una planta de valorización: parte en las decisiones cotidianas de las personas y en comprender que cada lata tiene potencial de convertirse en una nueva.
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