Economista de la Universidad de los Andes analiza viabilidad de participación privada en cuprífera estatal, tensión entre competitividad y pérdida de utilidades fiscales durante ciclos alcistas del cobre.
La propuesta del senador Arturo Squella, presidente del Partido Republicano, de privatizar Codelco reactivó el debate sobre el futuro de la principal minera estatal de Chile. Aunque el Gobierno descartó esa alternativa, la discusión evidencia presiones reales sobre la compañía cuprífera que requieren atención estratégica.
Álvaro García, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes, rechaza la urgencia de una decisión inmediata. “Codelco está muy lejos de ser una empresa que esté quebrada y que haya que tomar decisiones en este mismo momento de privatizar”, afirma el economista.
Sin embargo, García identifica vulnerabilidades estructurales que demandan atención: alto endeudamiento, caída en la producción y aumento de costos operacionales asociados a la baja ley de los yacimientos actuales. Este panorama refleja un desafío geológico y financiero que trasciende ciclos de precios.
Reinversión insuficiente como raíz del problema
El economista apunta a un factor crítico: la política histórica de trasladar el 100% de utilidades al fisco limitó recursos para desarrollar nuevos depósitos con mejores condiciones productivas. “Codelco por mucho tiempo ha entregado el 100% de sus utilidades al fisco”, explica García, lo que comprimió la capacidad de inversión en exploración y desarrollo.
Este modelo generó un círculo vicioso: menor reinversión aceleró el deterioro de la calidad de mineral, aumentó costos unitarios y redujo competitividad relativa frente a productores privados como BHP, Glencore y Southern Copper.
Ganancias y pérdidas de una eventual privatización
Según el análisis de García, una privatización parcial o total podría generar mayor presión competitiva, reducción de gastos operacionales y transferencia de deuda al nuevo propietario, eliminando un pasivo contingente para las finanzas públicas.
El Estado mantendría ingresos mediante royalty minero e impuesto a la renta. Sin embargo, renunciaría a las utilidades, especialmente críticas durante ciclos alcistas del cobre. “El Estado no renunciaría a todos los ingresos de Codelco; sin embargo, sí estaría renunciando a las utilidades, que han sido muy útiles en los períodos de bonanza”, advierte el decano.
García recuerda que entre 2003 y 2009, los fondos de Codelco permitieron acumular activos financieros y crear mecanismos de estabilización macroeconómica para enfrentar períodos adversos. Una privatización eliminaría esa capacidad amortiguadora en contextos de volatilidad de precios.
El debate sobre Codelco refleja tensiones profundas en la minería chilena: la necesidad de eficiencia operacional, sostenibilidad financiera de la empresa estatal y la importancia fiscal de los ingresos mineros en ciclos de bonanza.
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