El gobierno de Lula destina 13.500 millones de reales del Tesoro y 5.000 millones del BNDES para empresas impactadas por gravámenes del 25% en acero, aluminio y calzado.
El gobierno brasileño anunció un paquete de 18.500 millones de reales (3.660 millones de dólares) en financiamiento para empresas afectadas por los nuevos aranceles estadounidenses que entraron en vigencia esta semana, incorporando también recursos destinados a firmas impactadas por conflictos internacionales.
Según comunicado de la administración del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, 13.500 millones de reales provendrán del Tesoro, mientras que el banco estatal de desarrollo BNDES aportará los 5.000 millones de reales restantes.
Sectores prioritarios y líneas de crédito
Las industrias afectadas por los aranceles del 25% impuestos por Estados Unidos serán los principales beneficiarios de las líneas de crédito. El gobierno identificó como sectores prioritarios el acero, aluminio y calzado, que enfrentan las mayores presiones arancelarias.
El financiamiento, condicionado a la aprobación del Congreso brasileño, permitirá a las empresas acceder a recursos para capital de trabajo, adquisición de maquinaria y equipos, inversiones o expansión a nuevos mercados.
Tercera fase de respuesta brasileña a aranceles estadounidenses
Esta iniciativa representa la tercera fase del programa que Brasil implementó el año pasado en respuesta a la primera ronda de aranceles estadounidenses. El programa combina líneas de crédito subsidiado e incentiva a las industrias afectadas a diversificar mercados de exportación.
Estados Unidos aplicó aranceles del 25% sobre importaciones de diversos productos brasileños a partir de esta semana, citando prácticas comerciales injustas que incluyen servicios de pago electrónico, acceso al mercado de etanol y deforestación ilegal.
Disputa arancelaria y potencial escalada
Brasil cuestionó la legitimidad de estos aranceles, impuestos por el presidente Donald Trump bajo la Ley de Comercio de 1974. Brasilia argumentó que la decisión estadounidense carece de justificación, dado que mantiene un déficit comercial con EE.UU., y se basa en acusaciones que considera infundadas.
El panorama podría complicarse adicionalemente. Brasil participa en una investigación separada de Estados Unidos sobre alegaciones de trabajo forzado que vence el 24 de julio. Este proceso podría sumar un arancel adicional del 12,5%, elevando los gravámenes totales sobre algunos productos hasta el 37,5%.
El ministro de Comercio brasileño, Marcio Elias Rosa, objetó esta posibilidad: “Respecto a la investigación de trabajo forzado bajo la Sección 301, contendemos que no debería ser acumulativa con la acción de la Sección 301 de la semana pasada”.
Negociaciones en curso
Rosa informó que su última reunión con la Representante de Comercio estadounidense Jamieson Greer concluyó con ambas partes manifestando intención de continuar negociaciones. Sin embargo, aún no se ha programado fecha para la próxima ronda de diálogos.
El financiamiento anunciado refleja la estrategia brasileña de fortalecer la capacidad productiva de sectores clave mientras se negocia una resolución de la disputa arancelaria con Washington.
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